COMPENDIO DE PÁGINAS

mayo 10, 2023




Esta imagen pertenece al pequeño jardín de la casa de fin de semana que alquilé de febrero a diciembre de 2016 en un pueblo de la zona oriental de Asturias al pie de la Sierra del Sueve. El terreno del que disponía era diminuto y estaba enclavado en una finca mucho mayor, al otro extremo del jardín de los propietarios, pero sin separación alguna. La intimidad era inexistente, para los caseros yo era su gran distracción y cualquier excusa era buena para venir a charlar conmigo, para verme trabajar con el palote, la azada o las tijeras de podar, sudado y con tierra hasta en las pestañas, para indagar inquisitivamente por qué plantaba tal cosa y no cuál otra y opinar sobre qué sería mejor y no permitirme plantar un banano o unos plantones de cerezo que regala todas las primaveras una empresa de electricidad para celebrar la primavera. Eso sí, les pareció perfecto que me deslomara arrancando unas larguísimas raíces subterráneas de bambú, herencia de los inquilinos anteriores; también que les podara el rosal trepador en torno a su extensa valla; o que les plantara un macizo de girasoles que alcanzaron los 2 metros de altura para regocijo de sus nietos. En fin, mejor olvidar.

Durante tres meses trabajé intensamente la arcilla apelmazada en la que crecían malas hierbas, bajo una plantación de perales y manzanos envejecidos y descuidados. Afortunadamente en la parcela crecían una camelia rosa, un limonero, hortensias, una enredadera trompetera bien desarrollada, algún geranio. Tan solo hubo que poner orden. limpiar el terreno, abonar con estiércol, podar y, con los semilleros que había colocado en las ventanas de mi piso en la ciudad pude inundar el jardín de plántulas de cosmos, capuchina, malva lavatera, antirrino, petunias, impatiens y cóleos, entre otras, que crecieron rápidamente en la tierra enriquecida con cucho; además planté unos cuantos bulbos (calas, microcosmia, fresia, dalias, liatris, gladiolos), rosales y muchas más plantas.

Tras sopesar pros y contras de lo vivido durante todo el año, decidí no renovar el contrato para el 2017. La casa era muy pequeña, la parcela también y había factores (imponderables, imprevisibles a priori siendo un urbanita civilizado) que no tuve en cuenta inicialmente, cegado por el entusiasmo de haber encontrado una casa en buen estado, un jardín con posibilidades, un entorno natural de gran belleza entre el mar y la montaña..

Gran parte de las plantas que puse allí en su día se encuentran ahora en el jardín de un amigo en otro pueblo de la zona: conseguí rescatar dalias, calas, unas adelfas, los rosales, lavanda, un par de arces japoneses, dipladenia, lupinos, helechos de varios tipos, una glicinia...  Mi amigo y su familia se pusieron muy contentos.

No me deshice del musa basjoo plantado en una maceta esperando una ubicación mejor. Los plantones de cerezos los tuve que plantar en medio del bosque. No he querido volver a ese lugar, pero a veces me pregunto si habrán conseguido prosperar y estarán dando cerezas para alimentar los pájaros del lugar. 

Busco un jardín con casa para alquilar a largo plazo en Asturias.  Soñar no cuesta: una casa habitable en un pueblo accesible por carretera, independiente y sin vecinos adosados a los lados y que disponga de un buen prado y tranquilidad. Quiero naturaleza. Quiero silencio. Bueno, no el silencio previo a una catástrofe, como cuando los pájaros dejan de piar y parece que se acaba el mundo. Quiero el silencio normal: trinos, insectos zumbones, el viento agitando las ramas, incluso un coche que pasa a lo lejos esporádicamente o  la desbrozadora de algún vecino de vez en cuando.

Mientras tanto, sigo disfrutando de la jardinería, pero como si fuera un amor platónico que no se materializa y este blog ha surgido sin saber cómo. La verdad es que mi intención inicial no era escribir nada personal como estoy haciendo ahora mismo sino simplemente tener a mano en un único lugar una lista de blogs favoritos y enlaces a páginas de internet, pero estaría encantado de interactuar con otros apasionados de la jardinería.

Ya estamos en Mayo de 2023. Mientras tanto, ha ocurrido la pandemia y se ha disparado la demanda de segundas viviendas. Pero, no hay manera de alquilar algo que no sea una ruina o que no tenga precios astronómicos. El sueño de un jardín propio se desvanece...  

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